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sábado, 27 de julio de 2013

La voz del viento

 

Bueno, a fin de cuentas todos soñamos con empezar a caminar y perdernos en la lejanía. Así, que la anchura del paisaje y la profundidad del silencio se cierre a nuestras espaldas y quedar parados sobre el peladero de alguna loma con el viento dándonos de lleno en la cara.
´´Ahí se escucha la voz interior´´ me dijo un viejo con la cara partida por las arrugas o por la experiencia mientras le echaba otro palo de leña a la cocina,  echado a su lado un perro con menos arrugas pero con más sapiencia levantaba la ceja y se preparaba a escuchar la historia por enésima vez.
Allí se escucha la voz interior, uno conversa con sigo mismo y se aclara el entendimiento. Yo iba, de tranco lento, a buscar una punta de ovejas que habían quedado atrás, me le fui por la orilla el mallín y cuando dentré a subir la loma, ahí en el medio del peladero, me escuché. El matungo se paró, y me miraba, como si supiera el bicho, me miraba como a un hermano, como si yo hubiese comprendido.

Reflexiones a las 4 de la mañana


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Son los vestigios de mi ser eterno lo que me lleva al vino barato.
Lo eterno cae, por puro equilibro nomas, en pequeñas y sucesivas muertes. Así como un positrón energizado positivamente con una carga de 10 Coulomb se precipita sobre una barra de pan francés ( de carga negativa).
Allí donde la gravedad es infinita, en un universo gobernado en su totalidad por aceleraciones y su ímpetu, el pensamiento de dobla y redobla sobre si mismo, colapsa, no va más allá de su propio ser (si es que es, no?). Los flujos se detienen y se compactan en una esfera esférica perfecta de densidad infinita. Nada va más allá de si mismo.
El problema con los pensamientos es su inmaterialidad, es que no se sienten. Las viajeros del éter se desplazan sin interacción alguna con su entorno. Y no se miden, a veces ni por las propias mentes creadoras.
Ídem las ausencias, son por no ser, y viajan lo mismo.

lunes, 18 de marzo de 2013

Tan tangible





no
palabras
no hacen el amor

hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?

en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisbilidades?
ninguna palabra es visible.

A.P.

Me reconforta el hecho de que, en el caso del espíritu, mente y alma, en toda su invisibilidad e intangibilidad, tienen la capacidad de fundirse unos en otros, y de vibrar al unísono, y de sentir el fuego, y de pulverizar las palabras.

Lo frágil de la perfección





El problema con los castillos de cristal es que estallan

Tiempo

 

 La felicidad está en la temporalidad.

Esperaré a la muerte tumbado en una playa desierta,

sabiendo que sobre esa playa existieron miles de castillos de arena, de los más magníficos y de los más humildes,

y que a todos ellos se los tragó el mar,

así como tragará este cuerpo doliente.

sábado, 23 de febrero de 2013

domingo, 17 de febrero de 2013

Pueblos Originarios

 


Nos culpan que vinimos y los corrimos a ellos. Nosotros nos legitimamos diciendo que ellos también corrieron a otros antes, y esos otros a otros todavía más antiguos. Y así es como el concepto de pueblo originario queda muerto por ahogamiento en sangre.
Es cierto, todo eso es cierto.
Ahora, tenemos que plantearnos una pregunta. Queremos que siga siendo de esa manera?
Si pensamos que la respuesta es SI entonces podemos quedarnos donde estamos, deberíamos seguir escuchando el pataleo de los pueblos originarios y deberíamos prestar atención a algún potencial invasor. La historia no cambiaría nada, seguiríamos siendo hombres pequeñitos que no dejaron nada nuevo a sus hijos.
Si pensamos que la respuesta es NO entonces deberíamos ceder algo a los pueblos originarios, para que todos quedemos más o menos conformes. Daríamos un quiebre a la historia, evolucionaríamos.

viernes, 15 de febrero de 2013

Consideraciones sobre el infinito

 


Siempre me llamo mucho la atención el hecho de que el infinito se pueda alojar en un espacio acotado. Uno tiende a pensar que el infinito es algo inmensamente grande, y que todos estamos dentro de él. Pero lo cierto es que estamos rodeados de infinitos infinitos individuales que andan pululado por ahí.
Pensemos en una regla, pareciera que entre el centímetro 1 y el 2 hay un espacio acotado, pero en realidad hay un espacio infinito, podemos comenzar a dividir ese segmento y no acabar nunca, encontrar siempre nuevos puntos que brotarán como agua de manantial y nos atormentarán las ideas. Lo mismo ocurre entre el centímetro 1 y el 1,1, por ejemplo, podemos encontrar el 1,01, el 1,001, el 1,0001, el 1,00001, el 1,000001, el 1,0000001…
Así es como el infinito se encuentra en espacios acotados. Lo que me produce una terrible sensación de vértigo y miedo de caerme ahí, entre el 1 y el 1,1, donde conceptos como espacio y tiempo quedan a merced de reglas divinas desconocidas, y pasarme todo el resto de mi existencia intentando encontrar el camino de regreso a casa.
Me salva de la desesperación saber que en mi fuero más íntimo soy irreductible.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Bosque





Bosque. Dicen que la paz reina en estos lugares pero basta ponerse un poco en la corteza de sus habitantes para darse cuenta de que aquí reina alguien o algo, pero definitivamente no es la paz. Los árboles están, en efecto, en una carrera frenética y desesperada por llegar más alto, más alto que sus vecinos para que no les tapen el cielo y poder conseguir un poquito más de luz y desarrollar más hojas para atrapar más luz y crecer un poquito más. Es una cuestión de supervivencia, quien no corre esta carrera atroz verá como de a poco su agujerito de cielo se va cerrando sobre su copa, debido a las hojas de sus vecinos que ven la posibilidad de captar esos rayos de luz que pasan por ahí, y quedará relegado para siempre pues cuando quiera crecer, o incluso alimentarse, se encontrará con que ya no hay sol para él.
Esa es la razón por la cual los árboles son altos y el bosque nos maravilla.
Abajo, los helechos y plantitas rastreras viven de las migajas de luz que dejan caer desde lo alto sus grandes hermanos y que se han agarrado todo el cielo para ellos.
Me aterra la idea de pensarte natural.

martes, 29 de enero de 2013

Verdades Reveladas


''No importa cuanto comas, un tenedor libre nunca sangra.''

Reivindicación de la patada


Hoy salí a andar en bicicleta, me comí un pozo, y se saltó la cadena. La bici, típica del año 1920, poseía una hermosa coraza de chapa alrededor de todo el sistema de transmisión, lo que quedaba muy bonito, pero hacía imposible todo tipo de acceso a la cadena y piñones.
Intenté con un palito, buscando acomodar la cadena a travez de los pequeños agujeritos que habían dejado los tornillos que se habían ido, pero el palito se partió. Intenté con una cucharita que encontré en la calle, pero era demasiado grande para introducirse por la ranura de la carcaza mal armada. Nada daba resultado, ya me había lastimado los dedos y los rayos de Febo ya iluminaban mi histórico marote.
Me frustré, me frustré y patié, y con la patada a la bici saltó la tapa de la coraza protectora y pude colocar la cadena nuevamente. Fue entonces quela luz descendió sobre mí y aclaró mi entendimiento (diría Fierro).
 La patada, siempre bastardeada y mirada con malos ojos por ser signo de desmesura, enojo, ira y pérdida de control mostró su verdadera cara. Si eliminamos todo nexo con los estados de ánimo y los pecados capitales la patada se presenta como herramienta multiuso de gran aplicabilidad, y lo que es más importante, que está siempre disponible, no hay que andarla llevando en pesadas cajas de herramientas.
 Es cierto que el instrumento adecuado para una tarea específica es mucho más efectivo, pero en esas situaciones, quiero decir, en esas situaciones cuasi ideales donde se controlan todas las variables ¿quién necesita ayuda?
Quizás sea poco precisa y con resultados fuera de lo esperado, pero eso se debe a su gran campo de acción, por ejemplo la cadena de la bici, por ejemplo destrabar la rueda del changuito del supermercado que apunta para cualquier lado y me hace chocar las góndolas, por ejemplo encarrilar la puerta del placard que me hace hacer una fuerza terrible sobre una manijita diminuta y me da la sensación de que me voy a arrancar todas las primeras falanges de los dedos.
Sin hablar de que también sirve para ganar millones de euros colocándola al ángulo, o para que esa piedrita no se quede atrás y podamos contarle lo que queramos mientras caminamos.
Los elogios antedichos no son aplicables al manotazo, acción torpe que solo sirve para sintonizar la tele en un día de lluvia.

Ilustra esta reflexión: Chuck Norris.